Algunos dicen que fue una desafortunada operación de belleza que cambió su dicción pero fue la dictadura sexista de Hollywood la que jubiló a Gloria Grahame, como a tantas otras, enviándola a las tablas del teatro y relegando al olvido.
Aceptó la vuelta al teatro trabajando entre Londres y Los Ángeles donde residían sus cuatro hijos. Gloria se había casado cuatro veces. Entre sus maridos, el segundo fue el director Nicholas Ray y el cuarto el hijo de este. El escándalo también le pasó factura en un Hollywood demasiado conservador.
Fue mientras trabajaba en una obra en Londres cuando conoció a Pete Turner, un vecino treinta años más joven que ella, que buscaba un sitio en la escena londinense. La diferencia de edad no fue un obstáculo para que Gloria Grahame añadiera el amor al último capítulo de su vida. Ella vivía y vestía de una manera normal, nada que ver con una estrella de Hollywood, y él se enamoró de ella sin saber quien era. Por una casualidad supo que la mujer a la que amaba había ganado un oscar y había protagonizado películas como "Deseos humanos", "Los sobornados", "En un lugar solitario" o "Cautivos del mal" por la que gano el Oscar.
Vivieron un romance entre Los Ángeles y Londres donde conocieron a sus respectivas familias, con distintas acogidas. Mientras la de Gloria veía con malos ojos que volviera a caer en una relación con un joven, la de Pete adoraba a Gloria.
Un día Gloria cortó la relación sin ninguna explicación y Pete al que le costó superarlo, volvió a su vida volcándose en el teatro. Algún tiempo después Gloría le llamó, estaba actuando en Londres por última vez, iba a volver a Los Ángeles cuando terminara las representaciones para no volver. Cuando el joven actor fue a visitarla al hotel donde se alojaba vio que estaba gravemente enferma. La llevó a su casa donde, junto a su familia, se hizo cargo de sus cuidados. Cuando se puso en contacto con sus hijos, descubrió que ellos tampoco sabían la situación de Gloria que padecía un cáncer terminal. Uno de ellos fue hasta Londres para llevarla de vuelta.
Gloria Grahame murió, como si de un guion de sus películas se tratara, solo tres horas después de llegar a Estados Unidos.
Las palabras de Humphrey Bogart, compañero de reparto en "En un lugar solitario", podían ser perfectamente las de Pete Turner: “Nací cuando ella me besó, morí el día que me abandonó y viví el tiempo que me amó”.
La historia de los últimos años fue fantásticamente llevada al cine por Paul McGuigan en "La estrellas de cine no mueren en Hollywood". Annette Bening fue Gloria Grahame y por ese papel obtuvo la nominación al oscar, y un fantastico Jamie Bell fue Pete Turner. Un gran homenaje a una grandísima actriz.

No hay comentarios:
Publicar un comentario