Los estudios ya no confiaban en Frank Capra aunque parezca mentira, y este se enfrentaba a la que sería su última película, "Un gánster para un milagro". Cómo haría el gran Capra una película sobre un gánster sino era convirtiéndole en el hada madrina de un cuento de hadas. La cenicienta, una anciana mendiga un poco gruñona, pero con buen corazón. El director hace un remake de una película suya, "Dama por un día" de 1933
"Un gánster para un milagro" llega a la gente y no permite que desaparezca la sonrisa durante toda la película, en algún momento mezclándose con una lagrima. El truco es el ritmo de la película y unos personajes llenos de bondad, como no podía ser de otra manera en un film de Capra.
El gánster es
Glenn Ford, la anciana que le proporciona sus manzanas de la suerte es Bette
Davis, y la historia cambia cuando la hija de Annie Manzanas anuncia su visita
junto a su prometido a Nueva York. Para crear el mundo ficticio en el que la
mendiga, según ha contado a su hija, vive, cuenta con Dave, “el
Dandy”. Ambos según contó Capra en sus memorias se llevaron fatal y
se pasaron todo el rodaje discutiendo.
El director sabía que iba a ser su última película y lo apostó todo. La película se rodó en formato panorámico y en technicolor, pero fue una odisea conseguir los derechos para hacer la película que pertenecían a la Columbia. Capra pagó 225.000 dólares para poder hacer la película que deseaba.
El director quería
para el papel del gánster a Dean Martin o Frank Sinatra y para el papel de
Queenie, la novia del Dandy, a Shirley Jones, pero los papeles cayeron en Glenn
Ford y su novia de entonces, Hope Lange.
Hope Lange, Peter Falk,
Edward Everett Horton y Thomas Mitchell y el resto de los secundarios que
rodean a los dos protagonistas están geniales, sin desentonar en ningún momento
y dejando momentos maravillosamente divertidos. Peter Falk tuvo el premio de la
nominación al oscar, y la película fue candidata por el vestuario y por la
música.
Como anécdota comentar
que en la versión doblada para España, se cambian los
orígenes y nombres de los personajes, Carlos Romero (Peter Mann) y su
aristócrata padre, el conde Alfonso Romero (Arthur O'Connell), pasan de ser
españoles a ser italianos, Vittorio Rómulo y Carlos Rómulo, y todo porque
en uno de los fotogramas se puede ver la bandera de la Republica Española en el
coche del embajador, que pasa a ser Conti en lugar de Cortez. La
censura prefería que no se relacionase la bandera del coche con España.
Capra hizo una comedia
clásica, pero eran los años 60, el público había cambiado y la película no
triunfo, pero ante tiempos difíciles y en un mundo egoísta es bonito ver a
gente que hace el bien sin un motivo y en esas circunstancias el Maestro Capra
siempre nos devuelve la fe en la gente, y por eso, el tiempo la ha convertido a
"Un gánster para un milagro", en un clásico imprescindible en la
filmografía de Frank Capra y de la historia del cine.

No hay comentarios:
Publicar un comentario