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Perdición, ("Double Indemnity", 1944, Billy Wilder)

Billy Wilder pilló escaqueándose a su secretaria y ésta, en lugar de mentirle, le confesó que se escondía en el baño porque quería terminar un relato de asesinatos que había aparecido en una revista de misterio por entregas. Ese relato que su secretaria prestó a Wilder era Double Indemnity. 

James M. Cain, conocido como el poeta del tabloide, coincidía con Wilder en una cosa, la ambición puede convertir a cualquiera en un asesino. Hasta ese momento ese papel era prácticamente exclusivo de gánsters, por lo que Billy Wilder decidió cambiar ese concepto en el cine, al fin y al cabo la novela estaba basada en un hecho real de 1927. Con Wilder colaboró en el guión Raymond Chandler, y juntos crearon el inicio de un nuevo género el cine noir. Ese mismo año otra obra maestra, Laura, contribuyo a poner de moda ese nuevo cine negro. 

Otra novedad que nos presenta la película es un nuevo tipo de papel en el cine, la autentica mujer fatal o femme fatale, en España ese personaje debió causar sensación y por eso la película que podría haberse titulado “Doble indemnización” se tituló como la imagen que creó una magnífica Barbara Stanwick, “Perdición”. 

Barbara Stanwick estuvo a punto de rechazar el papel según le dijo a Wilder porque le preocupaba como se tomara la gente que hiciera de mujer malvada, a pesar de que era el mejor guión que le habían ofrecido nunca. Wilder le echó un órdago cuando le preguntó “¿pero que eres?,¿actriz o ratón?”. En el papel derrochó sensualidad y erotismo, y enamoró al público como a Walter Neff. 

El papel del comercial de seguros capaz de vender su alma por una póliza fue interpretado por el que hasta ese momento había hecho en su mayoría comedias en el papel de galán, Fred MacMurray. Él, conocedor de sus limitaciones, le dijo a Wilder: “¿Cómo quieres que haga esto? ¡Este papel requiere actuar!” Pero el director, capaz de sacar lo máximo de sus actores, consiguió que estuviera a gran altura. 

Edward G.Robinson en el papel de amigo y jefe de Neff al que no se le escapa un fraude, hace un papel de secundario, pero cuando está en escena es el protagonista. Como siempre insuperable. 

La película es simplemente perfecta, no desentona ni la puerta que se abre al revés. Los tres protagonista están fantásticos, los diálogos son inolvidables y la suma da como resultado una obra maestra. 

Es incomprensible e imperdonable una de las mayores injusticias de los Oscars, siete nominaciones y ninguna estatuilla. 

El código Hays exigía que los malos sufrieran un castigo ejemplar, contra su voluntad, Billy Wilder incluyo en el guion la ejecución del personaje de Fred MacMurray, Walter Neff en la cámara de gas. El equipo viajó a San Quintín para ver el lugar de la ejecución y lo recrearon para la escena que se llegó a rodar e incluir en el film. Finalmente Wilder consiguió convencer a la productora de eliminar la ejecución. A pesar de estar grabada la escena, nadie ha visto ese montaje, y solo han trascendido algún fotograma. 

Double Indemnity es la perfección hecha cine negro.

Es Billy Wilder. 

Es otra obra maestra del maestro.



Traidor en el infierno (Stalag 17, 1964, Billy Wilder)

Traidor en el infierno está basada en la obra de Broadway Stalag 17, escrita por Edmund Trzcinski y Donald Devan, quienes fueron prisioneros de guerra en el Stalag 17B junto a otros cuarenta mil militares, en su mayoría rusos, polacos y checos. En Nueva York se estrenó en 1951, producida y dirigida por José Ferrer y tuvo éxito inmediato, con más cuatrocientas presentaciones. 


Wilder y Edwin Blum hicieron muchos cambios respecto a la obra original sobre todo en el personaje principal que interpretaría William Holden y su modo de sobrevivir en el stalag, también en la forma tan visual de comunicación entre el topo y los alemanes. 

Trzcinski obtuvo un pequeño papel en la película como uno de los prisioneros. Otros que también pasaron de Broadway a Hollywood con su personaje fueron Robert Strauss y Harvey Lembeck, quienes en sus papeles respectivos de Animal y Shapiro llevan todo el peso cómico del filme. Lo de poner humor dentro de un campo de concentración no lo inventó Roberto Benigni, Wilder es capaz de sacar unas sonrisas dentro del dramatismo de la historia. 

El personaje protagonista, un caradura que se aprovecha de las circunstancias, no le gustaba a Holden y se negó a hacerlo. Wilder fue rotundo y no iba a modificar el personaje para hacerlo más agradable al público. Se planteo el cambio de actor para el papel de Sefton pensando en Kirk Douglas o Charlton Heston, pero finalmente los estudios obligaron a Holden a cumplir el contrato y esto le supuso un Oscar. 

A parte de las imposiciones al actor, la compañía quiso cambiar la ubicación del campo de concentración y sacarlo de Alemania por intereses de promoción, Wilder se negó en rotundo amenazando con abandonar el proyecto. El director de origen judío había perdido parte de su familia, su madre entre ellos, en los campos de exterminio nazi. 

Un amigo personal de Wilder, el también director Otto Preminger, comentó la desesperación que sentía cuando algunos actores no se sabían los papeles en sus películas, Billy Wilder le desafió a que actuase, Preminger aceptó la apuesta y se jugaron una lata de caviar por cada error que tuviese. Wilder tuvo caviar para una temporada, además de compartir con el reparto. 

Lo paradójico fue el papel que le asignó al director de origen judío, Otto Preminger , el del máximo responsable del campo de concentración, el coronel nazi Oberst Von Scherbach. La película fue un éxito comercial, pero la Paramount decidió no pagar completos los honorarios de Wilder por las perdidas de su anterior película, eso significo la ruptura de Wilder con la compañía después de su siguiente película. 

Sinopsis.  

En un campo de prisioneros alemán, dos sargentos americanos intentan llevar a cabo una fuga, pero son acribillados por los alemanes que les estaban esperando. Los prisioneros empiezan a sospechar que hay un topo en el barracón que informa a los nazis, y se llega a la conclusión de que éste es el sargento Sefton que canjea con los alemanes provisiones y tabaco.




Irma la dulce, (Irma la Douce, Billy Wilder, 1963)

Cuando Billy Wilder decidió llevar al cine el guion que él mismo había escrito, la primera actriz en la que pensó para hacer el papel de Irma la dulce fue Marylin Monroe. 

A pesar de que Billy Wilder se había disculpado, Marylin no había perdonado las críticas públicas que el director había hecho acerca de sus problemas para recordar sus diálogos, y no aceptó el papel. La actriz murió durante la producción del film y Wilder comento: "Si Marilyn Monroe hubiera sido Irma, habría sido una película totalmente diferente. Esto podría haber salvado su vida. Podría haberme costado la mía"

Tras haber descartado a Elizabeth Taylor y Brigitte Bardot, ofreció el papel a Shirley McLaine. La actriz aceptó sin tan siquiera leerse el guion, su confianza era ciega en el director y con más motivo si repetía con Jack Lemmon, con quien cosechó un gran éxito, "El apartamento". La actriz no quedó del todo contenta con su interpretación y se sorprendió con la nominación al Oscar, pero su gran actuación le sirvió para ganar prácticamente todos los premios salvo el Oscar

El tema del ex policía ingenuo que se enamora de una prostituta y luego se vuelve celoso hasta de él mismo, no parecía un buen argumento para una comedia, pero Wilder y Diamond llenaron el guion de dobles sentidos y diálogos ingeniosos apoyándose en grandes interpretaciones. Además de Shirley McLaine y un gran Jack Lemmon, Lou Jacobi, hace una interpretación fantástica de Moustache el barman y narrador. El papel era para Charles Laughton que estaba entusiasmado, pero estaba muy enfermo y falleció antes de empezar el rodaje.

Tampoco podemos olvidarnos de la música. Aunque la película estaba basada en un musical, Wilder no rodó ni un solo número, pero sí cuidó mucho la música en el film. Su impresionante melodía parisina, escrita por Marguerite Monnot y arreglada para película por Andre Previn, ganó el Oscar a la mejor banda sonora.

 

Sinopsis (Puede incluir spoiler)

Un estricto y cumplidor gendarme se enamora de Irma, una prostituta a la que detiene en una redada. Se enfrenta a su chulo y gracias a un golpe de suerte se convertirá en el matón del Les Halles, la zona del mercado de abastos de París. Desde ese momento se convierte en el protector de Irma.




Billy Wilder. Cuando dios fue un refugiado.

Las cosas se iban a poner difíciles, el joven judío Samuel Wilder lo supo en cuanto Adolf Hitler fue elegido canciller de Alemania en 1933 con su discurso antisemita. Wilder había nacido en 1906 y con 21 años se traslado a Berlín, donde se buscó la vida trabajando de reportero, guionista e incluso gigoló, aunque este último trabajo siempre lo justifico como un trabajo de investigación periodística. Pero a él realmente le gustaba escribir guiones y se le daba muy bien. Escribió decenas de guiones para la Ufa, una de las compañías de cine más importantes de Alemania. Cuando Hitler llegó al poder hizo las maletas y se marchó a París. Un año después, en 1934 ponía rumbo a Estados Unidos.

Sin apenas hablar inglés y con 11 dólares en el bolsillo, el joven Wilder llegó a Nueva York. En honor a su madre adoptó el nombre con el que ella le llamaba, Billy, por el espectáculo de Búfallo Bill, que ella presenció en Estados Unidos cuando era joven. 

Nada de lo que había hecho hasta entonces le servía como carta de presentación, así que lo primero que hizo fue ponerse con el idioma, algo fundamental para un guionista, asistía a clases, leía sin parar libros y prensa y no dejaba de escuchar la radio, y sobre todo escribía. Cualquier trabajo le venía bien para ir ganando algo de dinero, cuando por fin ahorro lo justo puso rumbo a Hollywood.

Pero allí las cosas tampoco fueron fáciles, empezó a ir de compañía en compañía presentando sus guiones, pero las productoras demandaban otro tipo de historias, algunos de los guiones rechazados los dirigiría él mismo posteriormente. Compartió apartamento con otro refugiado judío huido del régimen nazi, Peter Lorre. A esos duros años, con el humor que le caracterizaba, Billy Wilder los llamó “los años de las bajas calorías”. 

Supo adaptarse a lo que Hollywood pedía y consiguió firmar un contrato con la Paramount que le incluyo en su nómina de guionistas. Tuvo que escribir guiones mediocres que era lo que demandaba el cine del momento hasta que su carrera despegó. 

Billy Wilder se convirtió en unos de los más grandes guionistas y directores de la historia del cine y nunca olvido sus orígenes, y lo duro que fue su época de refugiado en Estados Unidos hasta que Hollywood le consideró uno de los suyos.

En 1993 cuando Trueba ganó el Oscar a la mejor película extranjera se lo dedicó diciendo “Me gustaría creer en Dios para darle las gracias, pero sólo creo en Billy Wilder, Gracias Mr. Wilder”. Wilder, ejemplo para muchos profesionales, aún vivía, obligado a un retiro forzoso a pesar de sus seis Oscars y de estar en perfectas condiciones, porque por su avanzada edad las aseguradoras no permitían la financiación de sus proyectos. Había quedado muchos años atrás ese momento en el que Dios con su traje de refugiado llegó a Estados Unidos. 

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Que nadie olvide su obra.

Aquí, un amigo; Fedora; Primera plana; ¿Qué ocurrió entre mi padre y tu madre?; La vida privada de Sherlock Holmes; En bandeja de plata; Bésame, tonto; Irma la dulce; Uno, dos, tres; El apartamento; Con faldas y a lo loco; Testigo de cargo; Ariane; El héroe solitario; La tentación vive arriba; Sabrina; Traidor en el infierno; El gran carnaval; El crepúsculo de los dioses; Berlín Occidente; El vals del emperador; Días sin huella; Perdición; Cinco tumbas al Cairo; El mayor y la menor; Curvas peligrosas 







Documentación

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