“Psicosis’ era un chiste, pero descubrí que algunos se la tomaban en serio. Mi intención era hacer que la gente gritara, chillara y todo eso... pero no más que en una montaña rusa”.
Los actores y actrices lucían en la pantalla durante toda la película. Eso era ser protagonista y a eso estaba acostumbrado el público. Por este motivo cuando Hitchcock asesinó a su protagonista a mitad del film la gente quedó terriblemente impactada. Habían visto la muerte a través de los ojos de Janet Leigh. En la situación más relajada posible le había llegado la muerte. En el sitio más seguro de una casa, donde te puedes encerrar, habían asesinado a la protagonista.
Hicthcock consiguió llevar el pánico a los hogares de los que veían su película generando inseguridad. Y todo ello a pesar de solo insinuar. Allí donde no llegó el cuchillo del asesino, llegó una música chirriante que nos acompañaba cuando nosotros mismos nos metíamos en la ducha.
78 Tomas y 52 cortes para elaborar una escena de algo más de dos minutos que iba a revolucionar el cine, desde la manera de rodar las imágenes desde distintos ángulos de cámara, pasando por la inolvidable música compuesta por Bernard Herrmann o la estudiada coreografía en la que Marion intenta defenderse de su asesino hasta caer desplomada agarrada a las cortinas del baño.
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Este fantástico y premiado documental nos cuenta como se hizo una de las mejores escenas de la historia del cine.


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