Hedy Lamarr, una huida a Hollywood (Hedy Lamarr 2/4)

Hedwig Eva Maria Kieser volvió al teatro huyendo del escándalo de la película Éxtasis, y también por ese mismo motivo se casó con un hombre mayor que ella.


Fritz Mandl poseía una industria armamentística y entre sus clientes estaban los nacientes fascismos europeos. Mandl era tremendamente celoso, hasta el punto de intentar hacerse con todas las copias de la película Éxtasis, algo que no logró. Luego prohibió actuar a su mujer, y más tarde hasta salir si no era con él. Ella se refugió en una biblioteca repleta de libros, muchos de ellos relacionados con la profesión de su marido, se sintió atraída por este tema ya que había estudiado ingeniería. Muchas de las dudas que le surgían de sus lecturas las resolvía preguntando a los ingenieros de las fábricas de su marido, algo que su marido también terminó prohibiendo.


Mandl sólo quería tener una guapa anfitriona para sus comidas de negocios en las que se hablaba sobre todo de tecnología militar, un tema que aburriría a cualquiera, pero que atraía a la mente inquieta de Hedwig Eva Maria Kieser, así conoció que armamento se vendía a los ejércitos italianos y alemán, como funcionaba y sobre todo si existía algún defecto o limitación. Ella desde pequeña había sido especialmente inteligente y su padre había alimentado sus ansias de conocimiento. Supo que su marido había desviado sus ahorros a Argentina y que Hitler les había concedido el status de Arios honorarios a su marido y a ella, pero la muerte de su padre y la represión que sufría por parte de su marido la obligó a planificar su huida.


Un día tenían que celebrar una fiesta en su casa, y como era habitual ella se encargó de todo. Entre el servicio contrató a una chica que físicamente, y salvando las distancias, se parecía a ella. Llegado el momento y alegando una jaqueca se disculpó con los invitados y se retiró a descansar acompañada de la joven. Allí consiguió sedar a la chica y cambiar sus papeles. Mientras la sirviente dormía en su cama, ella huía con su ropa y su bicicleta hacia la estación de tren, con una bolsa con sus mejores vestidos y sus joyas y el dinero que había podido ir guardando. Al día siguiente, cuando todo se descubrió, ella estaba camino de París desde donde voló hasta Londres.


En Londres se encontraba buscando actores y actrices europeos Luis B. Mayer, director de una de las más importantes productoras americanas. Cuando se entrevistó con él a éste le impresionó su belleza, pero dudo que el pudoroso mercado americano aceptase a esa chica que había aparecido completamente desnuda en una película, y le ofreció un contrato básico si iba a Estados Unidos, pero ella quería algo más y no lo aceptó. Así pues, vendió todas sus joyas y compró un pasaje de primera para América en el mismo barco en el que viajaba Luis B. Mayer. Durante el trayecto deslumbró a B. Mayer, y cuando desembarcó ya era actriz de la Metro-Goldwyn-Mayer. 


Había nacido Hedy Lamarr.




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