A principio de los años 30 nació un género, el de personajes fantásticos de terror, que tuvo origen en el “Drácula” protagonizado por Bela Lugoshi. Este género tuvo su continuación en “El Doctor Frankenstein”. Para el monstruo creado por retales de cadáveres al que el doctor Frankenstein da vida, la primera y única opción era el mismo Bela Lugoshi. Pero éste después de hacer pruebas de maquillaje no aceptó el papel alegando que con tanta caracterización sus fans no lo iban a reconocer. Se abrió entonces un casting para el papel.
James
Whale, el director, cuando le vio llegar al casting, supo que el personaje era
para ese actor británico llamado William Henry Prat y que se hacía llamar Boris
Karloff por un antepasado ruso. Antes de hacerle pruebas hizo un dibujo de su
cara y sobre el añadió sombras, marcas y cicatrices. Esa imagen del monstruo
fue definitiva para las siguientes versiones que se hicieron. Pero ese joven,
además de ser un buen actor era exquisitamente culto, conocía perfectamente la
novela de Mary Shelley y gracias a eso supo dotar al monstruo de la gran
ternura y humanidad que tenía el personaje literario.
Karloff
soportó estoicamente cinco horas diarias de caracterización y durante la
filmación soportó un andamiaje de casi treinta kilos que le ocasionó problemas
crónicos de espalda. Pero ese personaje le hizo pasar a la historia con su
primera película, luego vendría la secuela de la película La Novia de
Frankenstein, La momia y muchas películas más. Karloff no se consideraba una
estrella aunque lo era, y aceptaba tanto papeles protagonistas como pequeñas
participaciones. Nunca llevó mal lo de estar encasillado en unos determinados
papeles, más bien siempre estuvo agradecido por ellos.
Pero
además de la faceta de actor, tenía una parte humana que le hacía ser muy
querido en Hollywood. Era muy culto, educado, como buen inglés era muy puntual
y amaba las tradiciones, el té, cultivar rosas, ver cricket, rugby o futbol en
la televisión. Era una persona que adoraba a los niños y siempre sacaba tiempo
para disfrazarse y visitar niños en los hospitales regalando juguetes, hacer
obras benéficas o hacer grabaciones de cuentos para los más pequeños.
Durante el rodaje de la película “El doctor Frankenstein” se temía que la
pequeña actriz Marilyn Harrys tuviera miedo cuando viese al monstruo, pero no
fue así, Boris Karloff se llevó a la pequeña a una sesión de maquillaje y la
entretuvo contando cuentos, de ahí se fue ya caracterizado a jugar con la niña,
el director grabó escenas de ese momento que luego reproduciría en el film.
En
sus relaciones personales no tuvo suerte, se casó seis veces y solo tuvo una
hija, que se llevaba muy mal con su última mujer. Cuando Karloff estaba muy
enfermo su mujer se deshizo de todo lo de valor para apropiárselo cuando era
herencia de su hija. Pero su maldad fue más allá, impidió que Christopher Lee
se despidiera de su gran amigo Karloff antes de morir, y no avisó de su fallecimiento y
su incineración a su hija.
Aunque
toda su carrera se desarrolló en Estados Unidos nunca pidió la nacionalidad
americana. Murió en Londres en 1969 con 81 años.
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Documentación
Boris Karloff, el monstruo más famoso del cine que fue camionero y agricultor antesque millonario

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