Béla Lugosi, el actor que se creyó su personaje

Uno de los actores que se identifican con un personaje es Béla Lugosi, y no sólo porque le llevase a la fama, si no porque llevó el personaje a su vida personal.

Como si de una premonición se tratase, Béla Ferenc Dezso Blaskó, nació en Transilvania, cuna de la leyenda de Drácula. Aunque ya desde joven se sintió atraído por la interpretación, nunca pensó que el personaje creado por Bram Stoker, le llevaría a convertirse en una de las grandes estrellas del cine de terror.

Béla empezó por el teatro interpretando Shakespeare, pero su afición se vio interrumpida por la I guerra Mundial, de la que volvió con importantes secuelas, especialmente en la espalda, que arrastraría toda su vida y que le generaría una dependencia de los medicamentos que le convertiría en adicto.

Emigró a Estados Unidos y empezó a trabajar en Broadway interpretando el papel de Conde Drácula en 1927, apoyado en su acento consiguió un gran éxito que le abrió la puerta para interpretar el mismo personaje en el cine.

La Universal le propuso un contrato, que Lugosi con un nivel muy básico de inglés, firmo sin entender. El contrato fue de 3500 dólares por la interpretación sin más derechos. La película dirigida por Tod Browning fue un rotundo éxito, pero al actor se encasilló en papeles exclusivamente de terror. Ya encumbrado, rechazó el personaje del monstruo de Frankenstein porque sus fans no le iban a reconocer con tanto maquillaje.

El personaje de Drácula le convirtió en una estrella, especialmente deseado por el público femenino. Según comentó el actor tuvo muchas relaciones en esa época que buscaban ser poseídas por el Conde Drácula y él, que no podía defraudar a sus fans interpretó el personaje en muchas alcobas. Pero ese éxito con las mujeres era ficticio, y fracasó en su cinco matrimonios por su carácter celoso, colérico y porque trataba a sus mujeres como sirvientas.

En el aspecto personal para mantener el ritmo que exigía Hollywood y poder soportar los dolores de espalda que le habían quedado de la guerra, se convirtió en adicto a la morfina y a la metadona, sin dejar de ser un bebedor habitual, lo que le llevó a una decadencia física y artística. Una situación económica cada vez más precaria le llevó a la ruina en 1955, llegando a ser desahuciado. Tocando fondo, fue la primera estrella en reconocer una adición e ingresar en un centro de desintoxicación. Hollywood le dio la espalda, pero un admirador suyo entre las estrellas, Frank Sinatra, se hizo cargo de las facturas del centro.

Nunca llegó a recuperarse, y Lugosi intentó salir adelante con pequeños papeles en películas de serie B.

Prácticamente arruinado y convertido en un prematuro anciano, murió de un infarto mientras dormía en 1956, solo y rodeado de botellas vacías en el pequeño apartamento al que se retiró. 
Fue enterrado con el disfraz de Drácula con el que hacía pequeñas actuaciones, algunos dicen que lo dejó escrito como última voluntad aunque lo cierto es que no tenía otro traje. Este hecho generó que todo lo relacionado con Lugosi, fuera codiciado por coleccionistas de todo el mundo.




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