George Stevens le entregó un guion a Audrey Hepburn que sabía que no podría rechazar. Ella estudiaba cada uno que caía en sus manos y luego decidía, pero esté lo rechazó al ver su título. Le mudó el rostro tanto que preocupó al director. Audrey le contó que conocía perfectamente el libro y le contó la historia por la que le era imposible hacer la película sobre Ana Frank.
Ana y
Audrey tenían la misma edad, se llevarían un par de meses, y las dos vivieron
en Holanda durante la ocupación nazi. La madre de Audrey se trasladó a casa de
su madre con su hija cuando se separó de su padre, un simpatizante del régimen
nazi. Durante el periodo de guerra Audrey vivió en Arnhem, donde aconteció una
de las batallas más duras de la II guerra Mundial, la que se narra en la
película “Un puente lejano”. Tras la batalla en la que murieron más de 20.000
personas y en la que la ciudad quedó prácticamente destruida, vino lo peor para
los supervivientes, el hambre. Según comentó la actriz: “Nos manteníamos con una
rebanada de pan hecho con cualquier cereal y un plato de sopa aguada hecha con
una patata. Los que lo soportábamos seguíamos con vida”. Esta hambruna que
sufrió pudo estar como secuela en el fondo de los múltiples abortos que sufrió
en su vida.
Ya en
la capital, y contraria a las ideas de su padre, la joven Hepburn colaboró en
actividades a favor de la resistencia, en espectáculos bailando para recaudar
fondos o como enlace llevando mensajes, incluso ocultando refugiados, hechos
que le hubiera supuesto como mínimo la deportación al tener pasaporte británico.
En 1946, un vecino que trabajaba en una imprenta y conocía su historia durante la guerra, regaló a Audrey un libro que iban a sacar a la venta, trataba de una joven que le recordaba mucho por edad y fisionomía a ella, era “El diario de Ana Frank”. El libro contaba la historia de la joven judía que como ella había vivido el horror del nazismo. Ana Frank había escrito lo que Audrey había experimentado sobre lo atroz de la guerra, con un final trágico en un campo de exterminio. En el libro, que horrorizó a Audrey, hay un pasaje que unió a las dos jóvenes, Ana narra como ejecutaron en plena calle a cinco apresados. Audrey ató cabos, ese mismo día y en el mismo sitio había ejecutado al tío de Audrey, Otto van Limburg, y Ana Frank lo había presenciado. “El diario de Ana Frank” cambió la vida de Audrey Hepburn, que comentó años después: “Nunca he vuelto a ser la misma…Fue una catarsis para mí. Esta joven a la que encerraron entre cuatro paredes pudo escribir lo que experimenté y viví”.
Sobre
su negativa a hacer la película comentó: “Estaba tan destrozada por todo
aquello, que dije que no podía lidiar con ello. Es un poco como si a mi hermana
le sucediera esto… de alguna forma, ella era mi hermana del alma”
El
director, lo entendió perfectamente y no insistió, pero aún le hizo una
confesión a Audrey, había sido el único superviviente de la familia de Ana
Frank, su padre, el que le había pedido que la película fuera interpretada por
ella.
Audrey
tuvo la deferencia de viajar hasta Suiza, para conocer a Otto Frank, y
explicarle en persona lo que había significado su hija para ella, y a pesar de
que él insistió, quiso explicarle el motivo ella no podía ser Ana Frank.
No cabe
duda de que Audrey hubiera sabido transmitir el personaje de Ana Frank como
nadie. Si hubiera podido, pero realmente no pudo.
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