Después del éxito que supuso ver juntas a Bette Davis y Joan Crawford en la obra maestra “¿Qué fue de Baby Jane?”, los estudios se pegaban por volverlas a juntar, y fue la Fox quien consiguió ponerlas de nuevo a las órdenes de Aldrich para rodar “Hush... Hush, Sweet Charlotte “, titulada en España como “Canción de cuna para un cadáver”.
Su enemistad había aumentado en la anterior película,
y posteriormente en las manipulaciones de la una y de la otra en la carrera de
los Oscars, primero para que la otra parte no fuese nominada y posteriormente
cuando Davies fue nominada para que no lo ganase.
En la nueva película Bette Davis tomó la delantera y
mientras Joan Crawford promocionaba Pepsi, se coló en la producción. Desde ahí,
movió los hilos para que el rodaje fuera un tormento para su “amiga”. Nadie fue
al aeropuerto a recoger a Joan Crawford cuando se incorporó al rodaje, no tenía
reservada una habitación en el hotel del equipo, y cuando le prepararon una
suite esta daba a un estercolero, y para colmo después de rodar una escena se
fue a dormir un rato a su roulotte y cuando se despertó todos se habían
marchado. Indignada ingresó en un hospital con una “neumonía” que retrasaría el
rodaje, el movimiento de la Davis no se hizo esperar. Joan Crawford se enteró
por la prensa aún en el hospital, que Olivia de Havilland estaba haciendo su
papel.
La película que une el drama con el suspense (para
algunos terror), contó, además de las mencionadas Bette Davis y Olivia de
Havilland, con unos secundarios de lujo, Joseph Cotten, Agnes Moorehead, Cecil
Kellaway, Victor Buono y Mary Astor en su última aparición en la gran pantalla
La gran banda sonora de Frank de Vol, nominaciones
incluidas por la música y por la canción, merece mención aparte. Al igual que
la fotografía en blanco y negro que aporta un enorme dramatismo al film, también
con el premio de la nominación a los Oscars.
La película sin ser el éxito de “Baby jane”,
triplico en la taquilla su inversión, y optó a un buen puñado de Oscars, hasta
siete, entre los que no estuvo la opción para Bette Davis. Algunos dicen que se
lo merecía pero que fue penalizada por su dictatorial participación en la
producción.
Por supuesto toda la polémica del rodaje trascendió
y se convirtió en un capítulo más de Davis Vs Crawford. La rivalidad les pasó
factura a ambas, Bette Davis entró en declive y Joan Crawford se alejó de la
escena dedicándose a promocionar la empresa de su marido, Pepsi, eso sí, con
una preocupante inclinación a la bebida.
La película es una grandísima película, tal vez, un
escalón por debajo de “Baby Jane”. Tal vez, si en el reparto hubiera estado Joan
Crawford… Tal vez…¿Quién sabe?.
Eso sí, si no lo habéis hecho aún, no dudéis en
verla.

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