"Canción de cuna para un cadáver", ("Hush... Hush, Sweet Charlotte", 1967, Robert Aldrich)

 Después del éxito que supuso ver juntas a Bette Davis y Joan Crawford en la obra maestra “¿Qué fue de Baby Jane?”, los estudios se pegaban por volverlas a juntar, y fue la Fox quien consiguió ponerlas de nuevo a las órdenes de Aldrich para rodar “Hush... Hush, Sweet Charlotte “, titulada en España como “Canción de cuna para un cadáver”.

Su enemistad había aumentado en la anterior película, y posteriormente en las manipulaciones de la una y de la otra en la carrera de los Oscars, primero para que la otra parte no fuese nominada y posteriormente cuando Davies fue nominada para que no lo ganase.

En la nueva película Bette Davis tomó la delantera y mientras Joan Crawford promocionaba Pepsi, se coló en la producción. Desde ahí, movió los hilos para que el rodaje fuera un tormento para su “amiga”. Nadie fue al aeropuerto a recoger a Joan Crawford cuando se incorporó al rodaje, no tenía reservada una habitación en el hotel del equipo, y cuando le prepararon una suite esta daba a un estercolero, y para colmo después de rodar una escena se fue a dormir un rato a su roulotte y cuando se despertó todos se habían marchado. Indignada ingresó en un hospital con una “neumonía” que retrasaría el rodaje, el movimiento de la Davis no se hizo esperar. Joan Crawford se enteró por la prensa aún en el hospital, que Olivia de Havilland estaba haciendo su papel.

La película que une el drama con el suspense (para algunos terror), contó, además de las mencionadas Bette Davis y Olivia de Havilland, con unos secundarios de lujo, Joseph Cotten, Agnes Moorehead, Cecil Kellaway, Victor Buono y Mary Astor en su última aparición en la gran pantalla

La gran banda sonora de Frank de Vol, nominaciones incluidas por la música y por la canción, merece mención aparte. Al igual que la fotografía en blanco y negro que aporta un enorme dramatismo al film, también con el premio de la nominación a los Oscars.

La película sin ser el éxito de “Baby jane”, triplico en la taquilla su inversión, y optó a un buen puñado de Oscars, hasta siete, entre los que no estuvo la opción para Bette Davis. Algunos dicen que se lo merecía pero que fue penalizada por su dictatorial participación en la producción.

Por supuesto toda la polémica del rodaje trascendió y se convirtió en un capítulo más de Davis Vs Crawford. La rivalidad les pasó factura a ambas, Bette Davis entró en declive y Joan Crawford se alejó de la escena dedicándose a promocionar la empresa de su marido, Pepsi, eso sí, con una preocupante inclinación a la bebida.

La película es una grandísima película, tal vez, un escalón por debajo de “Baby Jane”. Tal vez, si en el reparto hubiera estado Joan Crawford… Tal vez…¿Quién sabe?.

Eso sí, si no lo habéis hecho aún, no dudéis en verla.



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