“Las minas del rey Salomón”, ("King Salomon´s mines", 1950, Compton Bebbett y Andrew Marton)

Es uno de los grandes clásicos de Hollywood y tiene muchos motivos para serlo, principalmente porque combina entretenimiento y calidad. Además de estar nominada a la mejor película, ganó los Oscars al mejor montaje y a la mejor fotografía, algo que no es de extrañar si tenemos en cuenta que fue una de las primeras películas en embarcarse en un rodaje en África con todo lo que eso significaba, calor, humedad, insectos y enfermedades tropicales.

Stewart Granger ganó la partida a Errol Flynn y se hizo con el papel. Granger, con una interesante carrera en Inglaterra, debutó en Hollywood interpretando a uno de los aventureros de la literatura por antonomasia, Allan Quatermain. Le da la réplica la pelirroja Deborah Kerr a la que este papel la convirtió en una estrella que encadenaría éxito tras éxito. El papel de la actriz, que no estaba en el libro de 1885 escrito por Henry Rider Haggard, se añadió con el fin de añadir a la aventura un romance.

El tercer protagonista es la belleza de un maravilloso y misterioso continente. El rodaje, que puso a prueba a actores y equipo técnico, los llevó por el Congo, Kenia, Tanzania y Uganda, de las tierras de los Massai a la de los watusis, pasando por lagos y cataratas espectaculares.

La historia narra el viaje de Elizabeth Curtis (Deborah Kerr) que contrata como guía al cazador y aventurero Allan Quatermain (Stewart Granger), para organizar la búsqueda de su marido desaparecido en una expedición en busca de las minas de diamantes del rey Salomón.

La historia se había rodado dos veces antes y se rodaría dos veces después, pero sin la calidad y la emoción de la de 1950, y todo es gracias al gran trabajo de producción de Sam Zimbalist.  El productor contrató a la especialista y gran conocedora de África, Eva Monley que fue supervisora y asistente del productor. Fue su primer trabajo en el cine, pero se convertiría en una indispensable en todas las películas del género desde entonces. Zimbalist eligió para dirigir la película a Compton Bennet, posteriormente se incorporó para ser el director principal Andrew Marton, después de que el primero tuviera problemas con Stewart Granger. La película tuvo un gran éxito de taquilla.

El aventurero protagonista Allan Quatermain tuvo un homenaje junto a los grandes personajes de la literatura de aventuras, y fue interpretado por Sean Connery en “la liga de los hombres extraordinarios”.

Las minas del rey Salomón es de esas películas que se calificaban para todos los públicos, y como "Los tres mosqueteros", "El halcón y la Flecha", "Robin de los bosques", o "El temible burlón", por mencionar algunas, dejaron a niños y niñas con la boca abierta en aquellos cines de sesión doble, y fueron su bienvenida al gran cine. Es posible que no tengan la consideración de obras maestras pero gracias a estas películas de aventuras, muchos jóvenes empezaron a conocer y amar los grandes clásicos. 



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