Gene Tierney, la trágica vida de la más bella de Hollywood

Gene Tierney estaba considerada en el Hollywood dorado como la actriz más bella, pero tuvo la vida más dramática de cuantas se conocen en la escena hollywoodiense, y todo porque una de sus fans se saltó una cuarentena.

Gene era una joven de familia acomodada. Había estudiado en Europa y en los mejores colegios de Nueva York. Con estos antecedentes nada hacía presagiar que su futuro estaba en la interpretación, pero una visita casual a unos estudios hizo que naciese en ella la vocación. Era muy joven, bella, culta e inteligente y en esa misma visita un productor, hipnotizado por sus ojos verdes, le propuso hacer una prueba de cámara, de allí salió con una propuesta de contrato.

Zanuck la fichó para la Fox y desde su primera película, “La venganza de Frank James” con Fritz Lang, actuó como protagonista junto al que sería su amigo desde entonces, Henry Fonda. Cuando se escucho en pantalla, se horrorizó por su voz y desde ese mismo día comenzó a fumar para que su voz se volviera más grave. Aunque no le gustaba fumar nunca dejó el tabaco

Sin dejar de participar en grandes películas, sería “Laura” la que le convertiría en una estrella. Tierney brilló con luz propia en la película de Preminger y contribuyó a convertir el film en una obra maestra. Durante el rodaje ella estaba atravesando uno de los peores momentos de su vida. Había sido madre hacía poco y su hija Daría, fruto de su matrimonio con el diseñador Oleg Cassini, había nacido, ciega, sorda y con serias deficiencias mentales. Ella había contraído la rubeola cuando estaba embarazada de cuatro meses, y la enfermedad afectó al feto.

Tierney se vio obligada a internar a su pequeña en un centro especializado ya que requería cuidados muy específicos. La actriz comenzó a vivir una época muy dura en su vida personal, pero puso buena cara en Hollywood, y sacó adelante su carrera de actriz sin dejar de cosechar éxitos.

En 1945 la academia le concedió el Oscar por “Que el cielo la juzgue” uno de sus pocos papeles como mujer fatal. Después vinieron “El castillo de Dragonwyck”, “El filo de la navaja”, “El fantasma y la Señora Muir”, “Voragine”, “Al bode del peligro” o “Noche en la ciudad”, todas grandes películas y a cuál mejor.

En 1952 a pesar de que había nacido su segunda hija, Cristina, con una buena salud, su matrimonio se venía abajo por las infidelidades de su marido, que tenía entre sus amantes a Grace Kelly. La pareja terminó por divorciarse y ella comenzó una serie de relaciones que terminaron todas igual, siendo abandonada por la pareja de turno, Spencer Tracy, el príncipe Ali Khan o el entonces senador John F. Kennedy, que no se casó con ella porque casarse con una divorciada no le vendría bien a su carrera política.

Psicológicamente estaba bastante afectada, pero el encuentro con una fan en 1955 la hundió en una terrible depresión. Su seguidora le confesó que ya se conocían, le contó que su admiración por ella venía desde sus primeras películas y que en 1943 con tal de conocerla no le importó saltarse la cuarentena que guardaba por padecer rubeola para ir hasta la Hollywood Canteen, pero que valió la pena porque consiguió darle un abrazo y un par de besos. De esta dura manera Tierney supo cual era la causa de que su hija hubiese nacido con tantas deficiencias.

En ese momento estaba rodando junto a Bogart “La mano izquierda de Dios” y este fue consciente de lo que le pasaba, estaba en shock y con una depresión que le impedía concentrarse. Una hermana del actor había pasado por esta situación. Bogart se volcó con ella, tanto en el tema profesional ayudándola cada día a repasar el guion, como en el personal cuidando de ella y animándola a que en cuanto pudiera se pusiese en mano de profesionales.

Así lo hizo, Gene, en cuanto terminó la película, ingresó en un sanatorio mental en el que se sometió a tratamientos a base de múltiples electroshoks durante aproximadamente un año. Al poco de salir tuvo una tentativa de suicidio. En una crisis estuvo a punto de saltar desde la cornisa de un piso 14, fue salvada in extremis por la policía e ingreso inmediatamente de nuevo en un sanatorio mental.

Como terapia para recuperar la autoestima le ofrecieron pequeños y fáciles trabajos que la mantuviesen con la mente activa, en uno de ellos, mientras trabajaba como vendedora en unos almacenes, fue descubierta por la prensa sensacionalista que la etiquetó como una loca que ya no podía actuar y solo había quedado para trabajos como aquel. Lo cierto es que estuvo casi siete años sin ponerse ante las cámaras.

En 1960 se caso por segunda vez con W. Howard Lee, que sería su compañero y su apoyo hasta que ella falleció

Animada por su amigo Henry Fonda y dirigida por Otto Preminger, en 1962 volvió con el gran film “Tempestad sobre Washington”, pero en el aspecto personal y debido a los tratamientos tan agresivos que había sufrido en su internamiento, le costaba mucho recordar el guion. Hizo alguna colaboración más y se retiró del cine.

El 6 de Noviembre de 1961, a los 70 años falleció por un enfisema pulmonar como consecuencia de su adición al tabaco. Su hija Daría le sobrevivió ingresada en una institución donde ciega y sorda nunca superó la edad mental de los dos años.




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