“Los Diez Mandamientos” (“The Ten Commandments”, 1956, Cecil B. DeMille)

 Los diez mandamientos de Cecil B. DeMille es una de las superproducciones más famosas de la historia del cine, de eso no cabe duda, y como tal, el rodaje y la producción estuvo lleno de anécdotas e historias paralelas. 

Revisamos las correspondientes al reparto de papeles empezando por el protagonista, Charlton Heston. El actor que ya había trabajado a las órdenes de DeMille en “El mayor espectáculo del mundo”, no era la primera opción, pero fue elegido por el director al fijarse en el parecido que éste tenía con la imagen más conocida de Moises, la estatua de Miguel Ángel. DeMille se fijó en este detalle durante una prueba de cámara que hacía Heston para otro papel dentro del film, y no dudó en darle el de protagonista.

Yul Brynner por su parte, fue elegido para interpretar a Ranses II, después de que el director le viera en la obra Ana y el rey de Sian que estaba interpretando en Broadway. Eran los actores ideales para sus respectivos personajes, pero había un problema, entre ellos había una diferencia de altura de más de 20 centímetros en perjuicio del heredero al trono de faraón, más de 1,90 de Charlton Heston frente al 1.70 de Brynner. Por esto el director evitó, en la medida de lo posible, tenerlos juntos y de pie en el mismo plano. Cuando no hubo más remedio, se soluciono con unas incomodas calzas que usaba Yul Brinner y unos cascos más alargados de lo normal.

Algo tan injusto como un problema de talla hizo que el papel de Nefertari no fuera interpretado por una de las mejores actrices de la historia, Audrey Hepburn. En este caso la diferencia de talla no era de altura si no de pecho.

DeMille, fue algo que tuvo en cuenta para decantarse por la actriz Ane Baxter, excusándose en que el motivo era que la actriz luciría mejor los maravillosos trajes de la esposa del faraón. La excusa no era muy creíble ya que todo el mundo sabía que nadie como la elegante Audrey Hepburn para lucir vestuario, además de ser una de las mejores actrices. Lo cierto es que el director no podía reconocer, que en una producción bíblica, el papel se había dado a quien mejor llenaba los vestidos y lucía escote. 

En cualquier caso, la actriz Anne Baxter, ajena al motivo, aceptó el cambio de papel a Nefertari ya que ella había firmado para ser Shepora. El papel de la mujer de Moises, finalmente, y también después de una búsqueda de candidatas, entre la que estaba Grace Kelly, fue para Yvonne de Carlo.

El otro gran rostro que aparece en el film es el de Edward G.Robinson, rescatado del olvido en el que le había dejado el senador Macarthy y su caza de brujas. Robinson fue uno de los acusados y prácticamente había desaparecido de los repartos hasta que DeMille le ofreció el trabajo del tiránico Dathan, el hebreo que colabora para explotar a su pueblo hasta conseguir el título de gobernador.

 

El actor más joven de la película fue Fraser Heston, el hijo recién nacido del protagonista, que “actuó” con tres meses. DeMille espero para rodar la escena en que es encontrado en un cesto en el Nilo a que el niño tuviera la misma edad que cuenta la Biblia que tenía Moises cuando fue recogido de las aguas.

Por último y relacionado con los personajes y sus intérpretes, una de las curiosidades de la película es que, en el Monte Sinaí, Charlton Heston hace un diálogo consigo mismo, ya que además de interpretar a Moisés puso la voz al Dios que le habla desde una zarza que arde sin consumirse.



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