William Wyler volvió del frente con serios problemas de sordera, que luego serían graves temporalmente. Esto le supuso un trauma que le impidió hablar sobre lo ocurrido en la guerra guardándose para el mismo todo lo que había visto y vivido en la contienda. Por ese motivo cuando le presentaron el proyecto de “Los mejores años de nuestra vida” pensó que era el momento de hacer algo y se implicó como no lo había hecho nunca, porque en parte se veía reflejado en la historia.
La
película se adentra en un tema complicado, la vuelta a casa de los soldados
después de combatir en la guerra, y lo hace con gran elegancia y sutileza,
tratando el tema del cambio en el mundo que todos los combatientes dejaron
cuando se marcharon y como se tiene que adaptar al que se encuentran, en unos
casos con traumas físicos y en otros psíquicos.
Wyler,
junto a Robert Sherwood, guionista de la película, se pasaron un tiempo
visitando hospitales y entrevistándose con excombatientes, con la intención de reflejar
de un modo fidedigno la vuelta a casa de los soldados. Fue así como pudieron
dar una imagen real no solo de los que volvían sino también de los que les
esperaban. Pudieron crear distintos puntos de vista y crear varias tramas
paralelas. Un reparto coral cuajado de estrellas y de rostros desconocidos se
encargaron de sacar adelante las distintas situaciones. Entre ellos Dana
Andrews, Virginia Mayo, Fredric March o Myrna Loy.
Uno
de esos rostros desconocidos era el soldado Harold Russell, que después de
perder las manos en la manipulación de un explosivo se dedicaba a hacer
documentales sociales para ayudar a los exsoldados que estaban en su situación.
Así fue como lo descubrió Wyler. La academia le concedió dos Oscars, uno como
mejor actor de reparto y otro por su labor, su entrega y su compromiso. Fue su
única película, pero aprovecho su popularidad para convertirse en el abanderado
de veteranos de guerra y sus derechos.
La
película ganó siete de los Oscars a los que optaba, mejor película, mejor
guion, Mejor director, mejor actor principal, Fredrich March, mejor música,
mejor montaje y mejor actor secundario, Harold Russell, además del globo de oro
a la mejor película.
El
éxito de la película fue impresionante, pero al director que se había implicado
especialmente en el proyecto, lo que más le enorgulleció fue los elogios que
recibió por parte de los veteranos de guerra.
"Los
mejores años de nuestra vida” se convirtió en una película clásica y sigue
estando de actualidad, ya que, por desgracia, sigue habiendo guerras y soldados
que vuelven a casa.

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