“Gilda”, (“Gilda”, 1946, Charles Vidor)

Organizaciones moralistas habían condenado la película y eso había supuesto una publicidad para el filme que atraía a más gente a las salas.

La película era un film noir, el director era de renombre, Charles Vidor, y además una estrella como Rita Hayworth. El éxito estaba prácticamente asegurado y no importaba que el guion se escribiese sobre la marcha, incluso los números musicales permitían la improvisación, como los dos que se incluyeron para el lucimiento de Rita Hayworth, “Amado mío” y “Put the blame on mane”. La actriz ponía su cuerpo y su rostro mientras que la voz la ponía la cantante canadiense Anita Ellis.

Pero igual que los números musicales todo estaba hecho para el lucimiento de la actriz, por si el argumento no enganchaba, algo que parecía improbable, además de los contoneos de cadera estaba el movimiento de la cabellera pelirroja de la Hayworth, desde la primera escena en la que aparece haciendo una entrada en la película para la historia con ese “Gilda ¿estás visible?, ¿yo?” hasta la de la famosa bofetada.

La escena más famosa de la película, aquella en la que Gilda se quita el guante, se convirtió en una de las escenas más sensuales de la historia del cine. El movimiento de caderas en el baile, la raja en la falda hasta mitad del muslo, los hombros desnudos y unos guantes largos a juego con el vestido negro ajustado hicieron que el número estuviera cargado de erotismo con un mensaje, Gilda se quita el guante Imagínese usted el resto… Cuando el número termina todo el mundo aplaude entusiasmado y el sonido de los aplausos no solo corresponde a los extras que llenan el salón, también el equipo técnico aplaudió ya que la actriz hizo a la perfección la secuencia en solo dos tomas.

La escena termina con el famoso bofetón de Johnny Farrell a Gilda, pero el guion le permitió a Rita desquitarse y en otra escena abofetea repetidamente a Glenn Ford y en esa secuencia, involuntariamente, la actriz le partió un diente al actor. A pesar de ello serían grandes amigos durante toda su vida. Era la segunda película de Ford después de la guerra y como militar estaba aún en la reserva, y confesó que estaba enamorado de Rita como casi todo el ejército americano.

En España se estrenó con dos años de retraso por la censura y provocó escándalos y enfrentamientos.

Gilda es una de esa obras atemporales, no pasa el tiempo por ella, Gilda no envejece y sigue enamorando y en este caso no hablamos del personaje si no del filme. Todo se conjuga para crear una obra maestra, fotografía, música, un fantástico guion, una gran dirección, un inmejorable Glenn Ford encabezando un reparto formidable y por supuesto ella, Rita Hayworth

Gilda convirtió a Rita Hayworth en un sex symbol para la eternidad, pero a la actriz no le vino nada bien. En el aspecto cinematográfico el listón estaba por las nubes porque Gilda era un mito, y en el personal, tal como ella dijo: “Los hombres se acuestan con Gilda pero se despiertan al día siguiente con Rita”, y es que al fin y al cabo posiblemente nunca ha habido un slogan más acertado en la historia del cine porque… “Nunca hubo una mujer como Gilda”



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