Paulette Goddard, era hija única de un matrimonio divorciado desde que ella era pequeña, Creció junto a su madre y bajo la protección de su tio abuelo Charles Goddard, un empresario de éxito que utilizó sus influencias para que su sobrina empezara con 14 años su carrera como modelo y como artista en el Ziegfeld follies. Un posado desnuda con tan solo 16 años llamó la atención de la sociedad neoyorkina y ese mismo año se casó con el millonario Edgard James, mucho mayor que ella. Dos años después se divorció obteniendo un importante compensación económica.
Sin prisas, debido a su
desahogada situación económica, decidió probar suerte en Hollywood, empezando
por pequeñas apariciones. Su alto nivel económico le permitía estar a nivel de
las estrellas, y fue así como en un crucero conoció a Charles Chaplin, con el
que empezó una relación oculta. Después de recomendar a la actriz un cambio de
imagen, dejando su rubio platino por su moreno natural, la incluyo en la que
sería la última película de Charlot “Tiempos modernos”.
Tras la película se
embarcaron en un viaje por extremo oriente y en China se casaron en secreto. Paulette Goddard se
convirtió en la tercera mujer Chaplin.
George Cukor contó con
ella para “Mujeres”, junto a Norma Shearer, Joan Crawford, Rosalind Russell y
Joan Fontaine que sería un gran éxito y “El gato y el canario” junto a Bob
Hope, y esto le abrió la puerta de la Paramount con quien firmó un contrato de
diez años.
Un año antes la actriz
había sufrido un importante revés al ser la primera opción para interpretar a
Scarlet O´Hara pero en el último momento el papel fue para Vivien Leigh. Parece
ser que uno de los motivos del cambio de última hora fue que el productor Selznick
no quería que Charles Chaplin le restase protagonismo y prefirió para el papel
a una desconocida del público americano.
En 1940 Chaplin contó
con ella para su siguiente película “El gran dictador”. Tras esta película Goddard
y el actor se distanciaron cada uno centrado en su trabajo. Un par de años más
tarde concretaron el divorcio aunque nunca dejaron de ser buenos amigos.
Los años cuarenta fueron
los más fructíferos de su carrera participando en casi una treintena de películas
entre las que destacan “Policía montada del Canadá” (1940) de Cecil B. DeMille,
“El arca de oro” (1941) junto a James Stewart, “Si no amaneciera” (1941) con
Charles Boyer y Olivia de Havilland, “Piratas del mar Caribe” (1942) de nuevo
con DeMille y con John Wayne de compañero de reparto, “Diario de una camarera”
(1946) a las ordenes de Jean Renoir en una de las películas de su etapa
americana y de nuevo con DeMille en “Los inconquistables” (1947) con Gary
Cooper.
A pesar de semejante
curriculum la Paramount decidió en 1950 no renovarla, parece ser que DeMille
movió los hilos tras importantes discusiones en la película “Los
inconquistables”. La actriz que había gestionado como pocos su patrimonio
decidió en 1954 poner fin a su carrera, retirándose del cine y dedicándose
esporádicamente a la televisión.
En 1958 se volvió a
casar, esta vez con Erich Maria Remarque, escritor de
la famosa obra “Sin novedad en el frente”, con el que vivió hasta el
fallecimiento de este en 1970, heredando toda su fortuna.
La actriz retirada no
dejó de codearse con la flor y nata de Hollywood, asistiendo a celebraciones y
fiestas y aportando el glamour de los años dorados de Hollywood.
Cuando falleció en 1990
a los 79 años, sin herederos, dejó gran parte de su fortuna a obras sociales
siendo el mayor beneficiario la Universidad de Nueva York a la que legó más de
20 millones de dólares.
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