Hattie McDaniel, La historia de la actriz que hizo historia

Hattie McDaniel era la pequeña de 13 hermanos. Sus padres eran una pareja de esclavos liberados. La situación económica en su casa era crítica, así que los niños empezaban a colaborar con pequeños ingresos en cuanto podían, muchos de ellos dedicados a la servidumbre doméstica. Ella no quería dedicarse al servicio y pronto se subió a los escenarios, junto a dos de sus hermanos, cantaban, bailaban y actuaban. 

La crisis del 29 disgregó a la familia, y ella terminó en Millwakee limpiando el baño de señoras en un teatro, allí se coló en una prueba en la que causó sensación. Durante dos años estuvo protagonizando el espectáculo que dejó para probar suerte en Hollywood. 

La ciudad de las estrellas era tan racista como el resto del país y el cine prohibía los relaciones interraciales y no permitía que los negros accediesen a papeles violentos o que pudieran ser protagonistas, y les relegaba a papeles irrelevantes como conductores, camareros o sirvientes. 

A Hattie no le quedó más remedio que volver a trabajar como sirviente, hasta que a base de tesón consiguió hacer una prueba que le permitió dejar de trabajar como criada para trabajar interpretando a criadas. Muchos de los directores con los que trabajó desde entonces vieron su calidad interpretativa pero no pudieron ofrecerle otros papeles. 

En 1934, John Ford le permitió cierta libertad en la interpretación y Hattie mostró un estilo sarcástico y atrevido que llamó la atención. A partir de ahí se convirtió en la actriz de referencia para ese tipo de papeles. Películas como “La pequeña coronela” con la pequeña Shirley Temple, “Sueños de juventud” junto a Katharine Hepburn o “Saratoga” con el que siempre sería un gran amigo, Clark Gable. 

Por fin, O.Selznick le ofreció el papel de su vida, la “Mammy” en “Lo que el viento se llevó” en la que todo el mundo pudo ver su calidad interpretativa. Fue el primer gran rodaje en el que intervino y se encontró desde el primer momento con muchos problemas racistas en el set. En esta situación encontró el apoyo de Clark Gable que se involucró incluso amenazando con abandonar la película. Ella se tomó su interpretación como un homenaje a los suyos, era hija de una pareja de esclavos liberados y como ella contó: "Me encantó Mammy", "Creo que la entendí porque mi propia abuela trabajaba en una plantación similar a Tara" 

La ciudad de Atlanta hizo del estreno de “Lo que el viento se llevó” uno de los mayores acontecimientos de la historia. Llegaron unas trescientas mil personas para ver el simplemente todo lo que rodeaba al estreno. En el sur seguía vigente la ley Jim Crow que imponía la segregación de los negros en los lugares públicos, y por este motivo la invitación al estreno no le llegó a Hattie. Clark Gable se solidarizó con ella y declinó asistir al estreno y solo lo hizo cuando Hattie le convenció para asistir. 

La comunidad negra estaba dividida frente a la película y McDaniel fue objeto de muchas críticas por los de su raza, pero fueron muchos los que se olvidaron del tema racial y aclamaron su actuación. La prensa empezó a considerarla merecedora del premio de la academia. 

Y así fue. Consiguió la nominación al Oscar. California era también un estado con segregación racial y Selznick tuvo que pedir un permiso especial para que asistiera a la ceremonia. Era la única mujer negra en la sala y la primera en asistir a unos premios de la Academia. No pudo sentarse con sus compañeras nominadas, ni tampoco con el equipo de “Lo que el viento se llevó” con el que no pudo siquiera posar. 

El 29 de febrero de 1940 se hizo historia en el cine cuando Fay Bainter leyó el nombre de Hattie McDaniel, la primera mujer negra que subía al escenario para recoger un premio. Hattie con la voz entrecortada se dirigió a los asistentes con el siguiente discurso: “Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas, miembros de la industria cinematográfica e invitados de honor: este es uno de los momentos más felices de mi vida y quiero agradecer su amabilidad a cada uno de ustedes que participó en seleccionarme para uno de sus premios. Me ha hecho sentir muy, muy humilde; y siempre lo sostendré como un faro para cualquier cosa que pueda hacer en el futuro. Sinceramente espero ser siempre un crédito para mi raza y para la industria cinematográfica. Mi corazón está demasiado lleno para deciros cómo me siento, y puedo daros las gracias y que Dios os bendiga”. 

Su éxito en “Lo que el viento se llevó” no cambio los papeles que le seguían ofreciendo y activistas de la comunidad negra seguían criticando que sólo hiciese papeles de criada. "Prefiero interpretar a una criada por 700 dólares que ser una por 7", con estas palabras intentó atajar los comentarios que recibía constantemente. 

Aunque sus intervenciones en el cine fueron disminuyendo Hattie siguió haciendo historia al ser la primera afroamericana que tuvo un programa de radio propio. 

En su vida personal no tuvo suerte en el aspecto sentimental. Se casó en cuatro ocasiones, enviudo en las dos primeras y sus dos últimos matrimonios terminaron en divorcio. Entre sus relaciones también se cuenta, aunque no está documentado, la que mantuvo con Talullah Bankhead, incluso en algún libro se la incluye en el conocido como el “Circulo de costura” en Hollywood. 

Su último matrimonio acabó de forma traumática cuando su marido intentó boicotear el programa de radio en el que trabajaba. Hattie a raíz de esto sufrió un infarto, era 1950 y aunque se recuperó, perdió su trabajo en la radio. De lo que no consiguió recuperarse fue de un cáncer de mama. La actriz murió el 26 de octubre de 1952, con sólo 57 años. 

Dejó dos cosas escritas en su testamento: Que la enterrasen en el cementerio Hollywood Forever, y que su Oscar fuera entregado a la Universidad de Howard. Pero hasta después de muerta sufrió el racismo y no se cumplió su última voluntad porque en el cementerio no se permitía enterrar a negros. Muchos compañeros enviaron flores a su funeral pero solo James Cagney asistió. Casi cincuenta años después en el cementerio se puso una placa que recordaba a la gran actriz y el gobierno de los Estados Unidos emitió un sello postal que reconocía todos sus méritos. 

Su Oscar también desapareció durante las revueltas que se produjeron tras el asesinato de Martin Luther King en 1968. Nadie sabe qué fue de la placa que la reconocía como mejor actriz de reparto de 1939 y que supuso un hito histórico en el cine. 

Setenta años después, Mo´nique era la quinta mujer de la historia en conseguir un Oscar por su papel en “Precious”, en su discurso se acordó de Hattie: “Quiero agradecer a Hattie McDaniel por soportar todo lo que tuvo que soportar para que yo no tuviera que hacerlo".



Documentación

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1 comentario:

  1. Hola,
    Enhorabuena por tus páginas cinematográficas...
    Y, en especial, por el espacio dedicado a Hattie, gran merecedora de las referencias...
    Sólo un par de precisiones al teclear: Katharine (no era Katherine) y Selznick (no era irlandés)... ;) ;) ;)

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